Hoy no tengo ganas de hacer nada. No me desperté así, pero el recorrido por el paseo de las emociones disponibles me hizo llegar a esta angustia bastante más agotada de lo que debería.
Fantaseo con la posibilidad de que hay cosas que a la gente de fuera le pasen como a mi, excepto esas otras que me gustaría que fueran únicas, individuales, exclusivas de la historia de mi vida. El problema es que a veces no se distinguir cuales quiero de que lado.
Me desperté enojada, culpando a la vida por el dia de mierda que tuve ayer y más que eso por el orden pedorro que tienen todas mis prioridades. La relación de mis dos mejores amigos está a punto de romperse, me subí al auto de un conductor alcoholizado y no pude cumplir con la rutina asignada para las actividades del día. Nada de eso me importó tanto como recibir su mensaje preguntando si había llegado bien.
Se que está mal, no lo niego porque hago balances sobre mis actitudes todo el tiempo pero me encontré hace poco pensando que si todo el día horrible que padecí ayer sirvió para llegar a casa y que esa persona me pregunte como estaba, me invite a salir con el y me cuente de sus enojos. Quizás y solo quizás podría considerar que haya valido la pena.
Después me encuentro a mi misma diciendo esto en voz alta, me doy cuenta que por gente como yo el feminismo lucha, por mujeres machistas con ideas de que el sufrimiento consigue victoria, mujeres machistas que encuentran romántico el "avisame cuando llegues". Ese mensaje más que el interés del otro refleja el peligro del afuera. Pero yo ya no se lo que es romántico, yo ya no se lo que se puede o no pensar, decir y compartir. Mi única certeza es lo que humildemente siento y puedo expresar.
Hablar con el me hace feliz, me hace sentir que las cosas están bien, me hace sentir cómoda y pese a quién le pese, me hace sentir segura, y seguridad es todo lo que busco en un hombre desde hace mucho tiempo.
Hoy lo encuentro en él, aunque no sea para mí, no me reclame suya, aunque no seamos nada y en la época que sea, si terminamos juntos diré que valió la pena ser la razón por la cual el feminismo lucha.
domingo, 9 de septiembre de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
en cuotas + interés
No se sentía tan terrible al principio, pero es cierto. Es innegable y comprobable que no es la primera vez que alguien me atrae solo porque demuestran interés en mi.
Cuando era adolescente, andaba en mis quince años mas o menos, un día un chico se me acercó y me hizo reír. No me parecía lindo, hasta que alguien me dijo que lo hacía porque yo le gustaba. Mi mundo cambió ese día.
Nunca pasó nada con él, lo cuál hoy me hace dudar mucho de los rumores de aquella época pero en ese momento no lo cuestionaba. No tenía tiempo porque interesarle a alguien era una distracción de tiempo completo que no estaba dispuesta a ceder. Y me gustó, creo poder decir que me enamoré de él pese a no ser correspondida porque no fue una atracción de uno o dos días, fue una obsesión de como 4 años.
Una vez este chico dijo que mi campera no le gustaba, así que la dejé de usar. Con mucha vergüenza por haber usado algo tan feo alguna vez. No la podía cambiar, no tenía otra campera ni mi familia tenía plata para comprarme otra. Ese fue un invierno muy frío para mi, mi autoestima desmejorado y mi ego herido.
Hoy la historia se repite. Él se interesa por mi, pregunta como estoy y cosas de mi vida y yo ya lo tomo como mi próximo gran deseo del corazón. Ni siquiera demuestra un interés romántico, sólo amistoso y ahí me tiene, a sus pies arrastrando mi ego lastimado con una soga por el pedregoso camino de la búsqueda de compañero que cada día me encuentra un paso mas lejos de donde quiero estar.
Diario de una búsqueda.
crónicas de una chica sentimental parte mil.
Conocí a un chico. No hoy, no ayer, hace unos meses. No me enamoró el día que nos vimos por primera vez pero algo fue cambiando con el tiempo y no es tanto de él de lo que quiero hablar, sino de mi y el proceso de esos sentimientos.
El no destaca por su belleza, pero es lindo. El no es el comediante del año, pero es gracioso. Iba a escribir acá que el no era la persona más buena del mundo, pero me arrepentí porque no lo se. Quizás haya algo de maldad en él pero aun no lo descubrí porque todo lo que muestra cuando estamos juntos es bondad, interés, todas cualidades positivas que siempre me hicieron considerarlo un gran amigo.
No se muy bien cuando fue que cambio, que las cosas pasaron a ser distintas pero si se que fue lo que generó esa diferencia. Me habló a mi, pudiendo decirle lo mismo a mi amiga linda el me busco a mi para hablar. Mi inseguridad le contestó el mensaje, quería saber si había hablado antes con ella y después, al no obtener respuesta me había hablado a mi. Pero no, yo era el destinatario de su mensaje y me sentía dichosa por eso.
Las cosas no fueron iguales para mi a partir de ese momento, empecé a ver a mi amigo "con otros ojos" con otro interés en su persona, con ganas de hablarle más y más seguido, de saber que hace y con quién, sin ganas de sentir celos pero sintiéndolos de todas formas porque es tan buen partido que no creo que lo note.
El es especial, atento, considerado, amable, alegre, simpático y un millón de cosas más que pude pensar cuando me empezó a gustar pero a raíz de eso sólo puedo ver el hecho de que me haya empezado a gustar sólo por haberse interesado en mi, pero bueno, para eso va una entrada a parte.
lunes, 12 de febrero de 2018
Recapitulación.
Cuando empecé este blog lo hice para recopilar esas entradas inspiradoras con la esperanza de leerlas y resignificarlas en el futuro. Soñé con escribir cada uno de mis aprendizajes, los felices y los dolorosos, las sensaciones, las nuevas, las viejas y las redescubiertas, soñé despierta con escribir sobre experiencias... y sin embargo acá estoy. Hoy no recordé ni siquiera como se llamaba este blog, pero curiosamente si recordé la ambigua sensación de sentirse solo y acompañado a la vez. Escribiendo para mi, por si alguien lo quiere leer.
Aprendí muchas cosas desde la última vez que escribí acá. Algunas las descubrí sola, otras necesité que me las explicaran. Entendí que las personas más sabias tienen las sonrisas más grandes porque no cargan con el peso de lo que ignoran, y saben que el mundo depende de alguien más. Aprendí que uno es artífice de su propio destino, pero la compañía divina y terrenal suelen jugar papeles importantes en esa carrera.
Entendí mucho sobre el tiempo. Si es cierto que es relativo, pero usar solo una palabra para describirlo es casi difamatorio. Es precioso, perfecto y su creador recibe poco mérito por él cuando lo tratan de despiadado. “Después de todo, ¿qué son los días y las semanas en presencia de la eternidad?”. Todavía lo creo. Tan fervientemente como la primera vez que lo leí, tan íntimo, tan mío que me creí con el derecho de compartirlo. Pero solo quien haya estado de manera consciente frente a la eternidad podría comprender lo que quiero decir.
Muchas cosas siguen siendo igual para mi. La rutina me debilita la creatividad. La responsabilidad atenta contra mis ganas, la frustración hace mella en mi voluntad y mis limitaciones gobiernan mis capacidades. Lo que ayer me gustaba hoy permanece igual. Nadando con tortugas y yo cuento las horas hasta pascua para verlo una vez más. Un año más. Un recuerdo más.
Respecto de él tengo tantas anécdotas que a veces me pregunto si no estaremos destinados a estar juntos sólo para ser testimonio de algo. Mi vincha favorita tiene su nombre y el recuerdo de su voz diciendo princesa. Era una más hasta ese día, hoy es mi tesoro más preciado.
En la actualidad sigo leyendo más de lo que veo, y sigo soñando más de lo que vivo. El conocimiento de infidelidades a mi alrededor penetró mi burbuja lo bastante fuerte como para sentir la sacudida, pero con un corte limpio que me permite sentirme incapaz aún de pertenecer a ese porcentaje.
Con esta recapitulación, me despido por ahora, hasta que una nueva exploración introspectiva me llame.
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