Hoy no tengo ganas de hacer nada. No me desperté así, pero el recorrido por el paseo de las emociones disponibles me hizo llegar a esta angustia bastante más agotada de lo que debería.
Fantaseo con la posibilidad de que hay cosas que a la gente de fuera le pasen como a mi, excepto esas otras que me gustaría que fueran únicas, individuales, exclusivas de la historia de mi vida. El problema es que a veces no se distinguir cuales quiero de que lado.
Me desperté enojada, culpando a la vida por el dia de mierda que tuve ayer y más que eso por el orden pedorro que tienen todas mis prioridades. La relación de mis dos mejores amigos está a punto de romperse, me subí al auto de un conductor alcoholizado y no pude cumplir con la rutina asignada para las actividades del día. Nada de eso me importó tanto como recibir su mensaje preguntando si había llegado bien.
Se que está mal, no lo niego porque hago balances sobre mis actitudes todo el tiempo pero me encontré hace poco pensando que si todo el día horrible que padecí ayer sirvió para llegar a casa y que esa persona me pregunte como estaba, me invite a salir con el y me cuente de sus enojos. Quizás y solo quizás podría considerar que haya valido la pena.
Después me encuentro a mi misma diciendo esto en voz alta, me doy cuenta que por gente como yo el feminismo lucha, por mujeres machistas con ideas de que el sufrimiento consigue victoria, mujeres machistas que encuentran romántico el "avisame cuando llegues". Ese mensaje más que el interés del otro refleja el peligro del afuera. Pero yo ya no se lo que es romántico, yo ya no se lo que se puede o no pensar, decir y compartir. Mi única certeza es lo que humildemente siento y puedo expresar.
Hablar con el me hace feliz, me hace sentir que las cosas están bien, me hace sentir cómoda y pese a quién le pese, me hace sentir segura, y seguridad es todo lo que busco en un hombre desde hace mucho tiempo.
Hoy lo encuentro en él, aunque no sea para mí, no me reclame suya, aunque no seamos nada y en la época que sea, si terminamos juntos diré que valió la pena ser la razón por la cual el feminismo lucha.
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