domingo, 26 de octubre de 2014

Quizás.

Te siento lejos, pero nunca te tuve tan cerca.
siento que no me quieres,
hasta el momento en que te acercas.
Podría proclamar una y mil veces
que jamás entenderías lo que yo siento al verte.
Pero es que al tenerte cerca, todas mis dudas se disipan,
y es que al tenerte cerca nada me da más garantías.

Te miro llegar, te observo al bajar
pocas veces me miras y nunca me regalas tus sonrisas.
Repito una y otra vez que no me harás llorar,
que esta vez, no te dejaré ganar.
Pero al tenerte cerca mi corazón cae, se deja vencer
vuelve malherido a verme, a escuchar que todo irá bien

¿cómo he de mentirle al corazón? si el jamás lo creerá,
¿cómo he de mentirme a misma? soñando que algún día me amarás.
Calla, calla, pequeño, es hora de dormir,
en el momento en que cierro mis ojos, eres todo para mí.
No voy a engañarme más, aunque si mi corazón pregunta, sólo responderé... Quizás.

jueves, 23 de octubre de 2014

la fantasía es todo aquello que quisieras que fuese real.

Hola :) Me gustaría saber... ¿Se dieron cuenta de que hoy por hoy, cuando vamos al cine, vemos que toda película de terror que se precie está basada en hechos reales mientras que las de amor no? si no se pusieron a pensar en eso, los invito a que lo hagan.
¿Que es lo que más asusta de una película de terror? el hecho de que pueda ser real, sino, no es mas que una película de suspenso que luego de dos horas ya no te produce más miedo.
Bueno, imagino que con las películas románticas pasaría lo opuesto ¿verdad? Es decir, lo que atrapa de la película romántica es que... eso no suele pasar, eso no se ve en la realidad.
Sólo Dios sabe cuanto tiempo esperé que mi vida de repente se transformase en una historia de amor, que alguien pudiese quererme e incluso eso ya parecía pedir mucho y empece a desear solamente que alguien pudiese dejarse querer por mi, ya no era necesaria toda esa reciprocidad del amor... no me importaba que me amasen ¿Por que deberían hacerlo si ni siquiera yo lo hacía? pero mis ganas de amar sobrepasaban todo, era una necesidad más que simples ganas, la verdad.
Pero la realidad es siempre mucho mas dura que lo que podemos llegar a imaginar y mi cuento de hadas nunca llego. Jamás. Por lo menos hasta el momento y ¿Que es lo que hago para llenar el vacío que me produce estar así de sola? proyecto. Antes escribía mis propias historias y vivía a través de mis personajes, hacía fan fictions sin siquiera saber lo que estas eran! pero un día no pude escribir más, me faltaba talento, me faltaba inspiración. No conocía nada de la realidad que pudiese copiar para vivirlo ahí dentro... y todo se tornaba patético a mi alrededor.
Entonces, empecé a vivir de las historias de los demás. Conocí wattpad y creo que toqué fondo porque ya no vivía mi vida si quiera a través de mis historias, sino que lo hacía a través de las fantasías de alguien más... y lo peor de todo es que creo que era feliz, creo que eso me hace feliz pero ¿es que nunca voy a aprender que todo eso es jugar con fuego? ¿Que no soy capaz de darme cuenta que no se separar la fantasia de la realidad?,  no se diferenciar lo que me pertenece de lo que no, lo que puede llegar a pasar y lo que nunca en la vida podría ocurrir. es que ese es el problema... por mucho que intente vivir de las fantasías, de los relatos y de las historias, siempre tengo esa leve y ligera esperanza de que algún día puedan volverse realidad para mi. Que algún día con un hijo, o tal vez una nieta en mi regazo pueda contarle que pensé que iba a morir sola hasta que conocí al amor de mi vida y transformó mis penas en alegrías y que la vida me había enseñado que todo lo bueno se hace esperar.... y que... y que... y que probablemete todo eso que imagino nunca pase, porque la realidad es lo real y la fantasía es aquello que quisieras que fuese real.

domingo, 19 de octubre de 2014

La Nena No Llora

                                                   Cuando por amor le duela el corazón, 
                                                    y una tentación le nuble la razón, 
                                            y descubra que no existe una persona salvadora, 
                                                 la nena se hace fuerte, la nena no llora. 




no hay choque mas duro en esta vida, que aquel que se produce entre la pura fantasía y la dura... la durísima realidad. Me gustaría decir que esto es ley de vida, que para todos pasa igual y que el tiempo lo sana, que nos hacemos inmunes y que nos pasa una vez en la vida y luego nunca más. Pero no. La realidad es que no es así, y lo que es aún peor, no es un mal que todos sufran sino sólo algunos, sólo aquellos que no tenemos miedo a soñar, que no tenemos otra salida a la realidad que ese otro mundo que es tan nuestro como idílico, como irreal.
No quiero victimizarme ni nada por el estilo, pero nadie que no lo haya sentido podría entender ese dolor! esa sensación, mientras todo está bien, de pertenecer a dos mundos y esa muerte que se siente, cuando las cosas van mal, de no pertenecer a ninguno. El error, por lo que yo entiendo de mi experiencia, está en que esa fantasía está, en algún punto, atada o ligada a cosas que ocurren, que existen en la realidad; en mi caso, me siento tan sola que en mi mente me ato a personas que existen en la realidad pero que jamás formarían parte de mi realidad tangible. 
Me gustaría, así como pedir por pedir, no tener esa necesidad de huír de la realidad a alguna de mis realidades alternativas. No importa si la fantasía involucra a alguien que está a 100 000 km de distancia, o a aquel que vive a la vuelta de mi casa... no hay distinción porque ninguna de las dos situaciones ocurre en la realidad. Ninguna de las dos protege a nuestros sentimientos, a nuestro corazón de la decepción que produce la interacción de lo real. 

Ni siquera se si me estoy expresando bien, me gustaría hacerlo pero no es lo que realmente me importa ahora, solo quiero intentar sacar de mi pecho todo esto que pesa, que pesa toneladas sobre mi y asfixia mi corazón. Me saca las ganas de intentar porque no conozco en la realidad ni la mitad de las cosas que VIVO en ese, mi mundo, el de mis fantasías.
Consejo para seguir: Llorar mientras duela. Reír cada vez que se pueda. Pensar en cada cosa valiosa que tiene la realidad. Intentar proteger al corazón de estas cosas, escribiendo las fantasías en algún lugar, cosa que podamos diferenciar ambos mundos.

"Soñar no te hará ningún bien, Harry, si olvidas vivir... " - Albus Dumbledore- Harry Potter y la piedra filosofal. 


domingo, 9 de marzo de 2014

Perfume de sábado.

Hace algo así como tres años atrás sentí que me enamoraba por primera vez. ¿Que iba a saber yo del amor teniendo 16 años recién cumplidos? Nunca había estado de novia, nunca había besado a un chico y me dedicaba a idealizarlos a todos, incluso al amor mismo.
Cualquier abrazo, saludo o sonrisa bastaba para confundirme. No importaba mucho de que chico proviniera, si era conocido, extraño, lindo o feo ¿que más daba? si yo sentía que le importaba a alguien entonces debería valer la pena conocerlo ¿No? .... ¡Claro que no! A ver, no estoy negando que quisiera conocerlo, sólo digo que lo hacía por las razones equivocadas y, aún peor, con las intenciones equivocadas. Digamos que veía en cada uno de estos chicos a un potencial novio, a una potencial pareja.
Si, algo andaba mal conmigo en aquella época, y aunque no cambié del todo, ahora tengo más filtros. Todo amor se terminaba cuando me enteraba que este chico tenía novia o era muy infantil... básicamente terminaba cuando se rompía la ilusión, la idealización. Pero con Francisco no pasó lo mismo. Tres años atrás me empezó a gustar, no me importó que fuera el ex novio de una amiga, no me preocupó que tuviera novia o que saliera todos los fines de semana a emborracharse con los amigos ¿Cómo me iba a preocupar si el hecho de que rompiera con todas mi idealizaciones lo único que conseguía era hacerlo más lindo a mis ojos, mas humano, más real, más tangible...?
Cada sábado que sabría que lo vería usaba el mismo perfume, porque eso era lo que siempre notaba en él, su perfume dulce y masculino... su perfume de sábado ( para mí). Un día dejé de usarlo. Ya no lo veía tan seguido, ya no hablábamos como habíamos hablado una vez hacía tiempo, ya había perdido mis esperanzas. Durante el año siguiente lo volví a ver, pero no volví a usar mi perfume de sábado, no quería sentir que mi interior se doblegaba ante la idea de volver a soñar con él. No quería sentirme débil ante los ojos que jamás me dedicaban una mirada especial pero que se robaban mis sentidos por completo. No. Usar ese perfume esperando verlo, no sería más que un signo de debilidad para conmigo misma. No daría el brazo a torcer.
Terminó ese año también. Llegó el tercero, el actual. Me estaba alistando para irme cuando ví el perfume en mi armario y creyendo que todo había quedado superado me lo puse. Olía dulce pero en mi corazón sentía un dejo de amargura. Ya no me importaba sentirme débil, me importaba que él no estuviera conmigo, me importaba no haber podido superarlo y entonces íntimamente me cuestioné ¿Realmente habré intentando superarlo?
Pasé ese día y la tarde sin volver a pensar en él. Nada me pudo preparar para contener el llanto cuando lo ví. ¿Por qué siempre me hace eso? ¿Por qué no puedo evitar llorar cuando se me acerca? Esta vez fui consiente. No intenté reprimir el llanto en misa. Quería que me viera, quería que se levantara de entre la multitud y me viniera a abrazar. Quería que me pregunte que me pasa y que me lleve lejos, que me lleve junto a él. Pero con cada lágrima que derramaba lo alejaba más. ¿Que hombre se acercaría a una mujer tan inestable como yo?. Apoyé mi cabeza en el hombro de mi hermano, y el apoyó su cabeza sobre la mía. La misa terminó. Repartí abrazos y los busqué. También lo busqué a él. Estaba firme como soldado inglés en su banco y espero no haberlo apartado de una oración profunda cuando me acerqué y le dije... Hola, ¡Tanto tiempo! Él sonrió. Yo también. Sonreía más por inercia que por empatía. Sonreía porque había logrado hablarle, y el me hablaba y yo era feliz. Sonreía porque aunque hubiera intentado ocultar mi sonrisa no hubiera podido. Estaba hechizada bajo la magia de nuestros perfumes de sábado.