domingo, 6 de octubre de 2013

One step at the time

Meses, esa fue la cantidad de tiempo que paso, que pase diciendo que había que avanzar que tenía que dejar al hombre que me gusta y seguir porque claramente él jamás me iba a dar bola. Esperé, durante mucho tiempo, verlo salir de cada puerta, verlo aparecer en la distancia, bajando del colectivo.... pero no, nunca jamás apareció. Hasta el día de ayer. Ayer, cuando dejé de esperarlo, lo ví doblando una esquina. Él me vió, sonreí. Sonreí, no lloré y fue realmente hermoso. Me sentí feliz. Pude saludarlo, hablar y no me importa demasiado lo que él piense de mi (en parte debe ser por que tengo muy asumido el hecho de que no está pensando en mi en este momento, no cómo yo pienso en él.)
Lo que quiero decir es que, ahora que superé esta barrera del llanto, yo creo estar capacitada para sentir, de nuevo, para amar, para amarme. Esto no quiere decir, claramente, que sólo pueda amarlo a este muchacho sino que, finalmente soy libre de sus cadenas en mi corazón. Si me preguntan si todavía me gusta, la respuesta sería sin dudas que sí. Que si me habla soy feliz porque me habló y ni te cuento los días que me saluda pero... el punto es que puedo llegar a asumirlo como una especie de amor platónico que no podría llegar a ser más que eso, cosa que hace dos semanas hubiera sido imposible de imaginar.
Honestamente, pensé que iba a ser triste esto de asumir a Francisco como una realidad inalcanzable pero, aunque no es mi desición favorita en el mundo, se siente bien. Puede que no sea tan malo después de todo, si no es él, seguramente puede ser alguien mejor pero, si puedo contar algo en confidencia en internet, me atrevería a decir que nunca abandonaré las esperanzas con Francisco, siempre que esté a mi alcance, lo más probable es que le hable o salude y va a estar todo bien porque, no se en realidad el por que pero digo, es un amor platónico y nadie puede dejar de intentar traer el mundo ideal de platón al mundo real ¿no?
No se, en conclusión, lo único que puedo decir es que, se siente bien dar el primer paso para caminar hacia adelante. Una vez que se da el primero, los demás deberían salir como por inercia...

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