viernes, 29 de enero de 2016

el pez ansioso que se muerde la cola y engorda.

Buenas gente ¿ Qué tal? yo saludo porque a veces juego a creer que hay alguien ahí que lee lo que escribo e incluso a veces llego a pensar en abrir un nuevo blog de estos solo para hacerlo mas lindo y simpático para aquellos que lean. Pelotudeces que pensamos los forever alone de vez en cuando.
Esta entrada nació mas que nada con la idea de ser una pequeña historia, una recapitulación, un resumen de mi vida ponele.
Yo era chica, que se yo, 8, 10 años vamos a suponer, cuando empecé a engordar, de a poco en ese momento y, por alguna razón, yo no me daba cuenta. No me importaba lo suficiente el físico de los demás como para ponerme a mirar el mio. Asumo que mi mamá se dió cuenta pero nunca me dijo nada. Sabia elección por su parte ya que, conociéndome y en retrospectiva, podría haber acabado en suicidio o bulimia un comentario así.
El tiempo pasó, poco a poco fui creciendo, mi cuerpo también. Me fui concientizando más de mis dimensiones y el resto también. Nunca llegué a saber si ellos se fijaban en mi ya desde entonces con el entrecejo fruncido y caras de reprobación o fui yo quien creyó ver a partir de entonces esa misma expresión en cada cara.
Los entrecejos que miraban mal, los susurros desalentadores, cuchicheos destructivos se acrecentaban, cada vez más, más fuerte y peor. Ahí nació mi ansiedad. Asumo que mi compañera para toda la vida, y fue ese en el momento que apareció. La gloriosa adolescencia.
La ansiedad me atacaba, me asfixiaba, me aislaba y me entristecía constantemente. La única salida, lo  único que me daba placer e incluso a veces lograba con escaso éxito suplantar la interacción humana, era la comida. No sé que glándula movía ni que célula se alegraba pero una mínima felicidad en una situación así es todo lo que podés pretender de tu vida de mierda en reclusión y aislamiento.
La ansiedad me hacía comer. Cada vez más. Y engordaba más. Cada vez más. Cuanto más gorda, mas incapaz de interactuar. Mas asco propio, más frustraciones y decepciones.
Durante esta época me sorprendía a mi misma fantaseando con algún chico y me castigaba porque soñar solo esta bien para la gente linda que podría esperar algo de la vida, no para mí. Nunca jamás para mí. Entonces, para evitar la desilusión futura, más vale cortar lo platónico de raíz.
Ahora que lo pienso, por más de que  publique esto, desearía que nunca nadie más que yo lo leyera  porque no soy capaz de enviar ningún tipo de mensaje esperanzador, ninguna palabra de aliento. Yo quiero creer que si se puede, que quizás algún día conozca a alguien que me ame con mis sombras y mis kilos, pero mientras tanto no puedo asegurar que esto sea así, por lo tanto, podés estar feliz sabiendo que tu vida, por lo menos, es mejor que la mía, así que vale la pena :)

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