Esta entrada se la dedico a todos los que, como yo, sueñan con esa posibilidad de empezar de nuevo:
Hace unas noches que no duermo bien, que mis sueños son fantasmas que me persiguen y no metas que yo persiga. Yo se cual es mi problema y hasta que no lo exteriorice no me va a dejar tranquila, y esto ,nuevamente, también va para todos aquellos que se sientan turbados por algo.
En mi caso, hay alguien más. Hay alguien ahí afuera hoy viviendo mis sueños sin haber soñado mi vida. Mi intención ser clara así que solo lo voy escribir y quizá, escribiéndolo, pueda liberarme de esta pesada carga. Ella es mi amiga, y ella ahora tiene contacto con mi ídolo, la persona que amo, amé primero y que soñé desde hace años. Él la eligió a ella, el destino también. No queda nada para mí.
Para algunos puede sonar ridículo esto, sin importar cuanto exprese que esto es real para mi. Toda mi vida, mi sueño consistió en perseguir ídolos adolescentes o amores imposibles... mi corazón es Ícaro y se quema cada vez que se acerca al sol. De tantas quemaduras ya tengo la piel debilitada y sensible, no se cuantas mas podré aguantar... quizá esta sea la última.
Entonces, cuando uno hace un recuento de todo lo que vivió y sintió, mudarse lejos suena muy tentador. En mis sueños me voy, me compro una casa en Liverpool y me alejo del sol, de estos sueños enfermos y de estos recuerdos enfermos. Mi primer reacción honesta al enterarme lo que me pasaba fue pensar "La única solución es mudarme, mudarme bien lejos a ese lugar donde nadie sabe como me llamo y nadie conoce ni le importa mi dolor. Ya podré hacer amigos nuevos, no me interesa."
Pero, si te pones a meditarlo bien, huir de los problemas, no hablarlo nunca con nadie y, más aún cargarlo en tus hombros junto con tu equipaje, tristemente no va a hacer que desaparezca solo le va a dar mas entidad.
Todos sabemos que el proceder ante los miedos es enfrentarlos, cuanto mas huimos de ellos mas grandes y peores se vuelven. No hay historia infantil que no nos diga esto, sin embargo, nos hacemos los que no lo sabemos y vamos escondiendo muertos en el armario. Nos estamos enterrando a nosotros mismos. Los estamos dejando ganar.
Mi consejo es que, cuando la vida te derrote, incluso si pasa una y otra vez y sientas que no tenes victorias, no pienses en empezar de nuevo... juntá los pedazos de tu corazón, tomá aire y volvelo a poner en su lugar. No va a ser el mismo, pero tendrá una lección aprendida y, aunque ahora no me creas, ese dolor también pasará.
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